De hecho, nunca tengo el tiempo de preparación necesaria, así que me limito a captar atmósferas, ambientes, soledades y sentimientos. De hecho mi única pretensión con estas fotos es intentar transmitir mis estados de ánimo frente a cada escena,lo que me evocan. Monólogos contemplativos frente al paisaje imperfecto.
MIs estados de ámimo cuando fotografío van siempre sobre raíles meláncolicos, ¡Qué le vamos a hacer! Uno es así.
La falsa infinitud de un tronco nos da idea de nuestra falsa percepción de infinitud ya que nada es para siempre.
La huída rauda de los pájaros frente a la tormenta puede ser metáfora de los que acostumbranos a estar en eterna huída hacia adelante, escapando un poco de nosotros mismos de nuestras oscuras y abigarradas nubes del pasado.
La pequeñez de mis hijos frente a un horizonte, alegre , azul y limpio. Lo impredecible de la vida, la pequeñez de la infancia y su pasaje efímero dónde, sin embargo, todo es posible y todo está por suceder.
Y así podría continuar... No son percepciones de la naturaleza sino la naturaleza de mis percepciones.
O será la Navidad y su sabor agridulce...




